La Realidad Social

¿Qué es la realidad social?

La realidad social es el objeto de estudio de la antropología social, una disciplina que se enfoca en comprender cómo los seres humanos construyen y transmiten significados, valores y tradiciones culturales. En sí es la comprensión compartida del mundo que tienen las personas en una sociedad. Se crea a través de la interacción social y se basa en las experiencias y creencias comunes de las personas de esa sociedad.

El cristianismo presenta una perspectiva única de la realidad social, enfatizando la interconexión de la humanidad, la importancia del amor y la compasión y la búsqueda de una sociedad justa y equitativa.


A Ojos del Cristianismo

El cristianismo considera que todas las personas fueron creadas a imagen de Dios y poseen dignidad y valor inherentes. Esta creencia trasciende las divisiones sociales y enfatiza el hilo común que une a la humanidad. Independientemente de raza, género, estatus socioeconómico o cualquier otra distinción, todas las personas son valoradas y merecen respeto.

Amor y compasión como principios fundamentales

El amor es la piedra angular de la enseñanza social cristiana, y Jesucristo ejemplifica este principio a través de sus acciones y enseñanzas. El amor no es simplemente una emoción sino una fuerza activa que obliga a las personas a cuidar y elevar a los demás. La compasión, una extensión del amor, impulsa a las personas a empatizar con el sufrimiento de los demás y buscar formas de aliviarlo.

Buscando una sociedad justa y equitativa

El cristianismo exige el establecimiento de una sociedad justa y equitativa donde todos tengan la oportunidad de prosperar. Esta visión se extiende a varios aspectos de la vida social, incluida la justicia económica, el acceso a la educación y la atención médica y la protección de los derechos humanos. Se anima a los cristianos a abogar por políticas y prácticas que promuevan la justicia y la igualdad para todos.

En esencia, el cristianismo presenta una realidad social arraigada en el amor, la compasión y la búsqueda de la justicia. Alienta a las personas a reconocer la dignidad inherente de todas las personas, fomentar la unidad y contribuir activamente a una sociedad más justa y equitativa.

Hay que comprender que nosotros, el ser humano, estamos inmerso en una realidad de tres dimensiones, cuya comprensión lo lleva a cabo su inteligencia. En sí la realidad exige un compromiso ético que es cargar con ella. Es por esta razón que nosotros debemos realizar dos aspectos esenciales para comprender la realidad que nos aflige a nosotros como persona y especie.

1. Cargar con la realidad

Cuando hablamos de cargas con la realidad nos referimos a transformar la realidad después de comprenderla por eso se dice que cargar con la realidad no es un trabajo intelectual sino de transformación. No se puede llegar a una comprensión profunda de la realidad que tenemos ante nuestros ojos, sin dar un nombre a la raíz de los males que nos aquejan.

2. Encargarse de la realidad

Encargarse de la realidad se refiere a comprender el paso de un momento noético, de intelección de una realidad biológica, a uno ético, de compromiso con el lugar que habitamos; y de este ético, que es compromiso, a otro práxico, que se vuelve momento constitutivo de acción. Hacerse cargo de la realidad significa volverse sujeto, sujeto histórico, que piensa y actúa en la complejidad de la vida, de las relaciones humanas y de la construcción permanente de horizontes con un amplio sentido de justicia.



Ver, comprender, liberar

Ver, comprender y liberar la realidad supone adoptar la mirada de Dios, que ve la realidad como una situación injusta en la que existen opresores y oprimidos. Es un acto de liberación que busca romper las cadenas del pecado estructural que condena a las mayorías a la pobreza más absoluta, mientras que una minoría acumula el 90% de los recursos que pertenecen a todos.

  • La diferencia entre ver y comprender: El relato del Éxodo muestra cómo Dios no solo vio la situación de los israelitas, sino que también comprendió su sufrimiento. Mientras otros podrían haber considerado que los israelitas estaban trabajando y siendo alimentados, la visión de Dios captó la realidad de su esclavitud y opresión bajo el faraón.
  • Encarar la injusticia estructural: Cualquier análisis honesto de la realidad confronta una injusticia estructural que requiere respuesta. Dios vio, comprendió y liberó; lo que implica una acción liberadora frente a la opresión y la injusticia.

Signos de los tiempos

Se denominan signos de los tiempos todos los acontecimientos históricos que logran crear un consenso universal y que permiten la comprensión de las etapas fundamentales de la historia de la humanidad. La Iglesia expresa ante todo el cambio en sus relaciones con el mundo: no quiere compartir el anuncio de los diversos profetas de desventuras, sino que, basándose en el Evangelio y en la resurrección, anuncia en la historia la presencia de verdaderos signos positivos que pueden ser catalizadores de cambio para todos.

La expresión «signos de los tiempos» es una expresión de Jesús, cuando en sus cotidianas diatribas con los fariseos y saduceos, estos exigían de él una señal del cielo y este respondió con esa expresión en Mt 16,2: «¿Sabéis distinguir el aspecto del cielo y no sois capaces de distinguir los signos de los tiempos?».

A lo que se refiere Jesús con esta expresión de los «signos de los tiempos» es a la misteriosa capacidad del ser humano para interpretar y reconocer a partir de la realidad, el misterio que la traspasa. Si el hombre tiene la capacidad de reconocer a través de los signos cuando va a llover o cuando vendrá el bochorno, puede reconocer a través del método de Jesús (palabras y obras) si él es el mesías. De ahí que juzgara como hipócritas a los saduceos y fariseos. Por qué, precisamente ellos, podían reconocer con más elementos de juicio, que el elegido de Dios había llegado.

Los signos de los tiempos incluyen eventos sociales, culturales, políticos y científicos que se consideran relevantes para la vida y la fe cristiana. Se busca interpretar estos fenómenos desde la perspectiva de la fe y discernir cómo Dios está actuando en el mundo.

La interpretación de los signos de los tiempos no solo implica comprender los acontecimientos actuales, sino también discernir la respuesta que los cristianos deben dar a estos signos. Se busca una acción responsable y comprometida para promover el Reino de Dios en la sociedad.







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